Editorial
La pujanza económica de Madrid no cesa. Cerrado el primer ejercicio del segundo lustro del siglo XXI, Madrid lidera el crecimiento en el mapa autonómico nacional y se ha convertido en el tercer centro económico de Europa, sólo por detrás de los que nuclean Londres y París. El territorio de su comunidad autónoma ocupa menos de un 2 por 100 del territorio nacional, pero acoge a cerca del 14 por 100 del total de la población empadronada en los municipios españoles y aporta un 18 por 100 del producto interior bruto del conjunto, constituyendo la plataforma básica de la acentuada internacionalización de la economía española. A la cabeza de toda España en la generación de empleo –y de empleo de mujeres– desde hace años, su renta por habitante es superior en más de un 30 por 100 a la media española y a la de la Unión Europea de veinticinco Estados.
Espacio abierto, foco polarizador e impulsor de actividad productiva, componente vertebrador del territorio nacional que compensa el vaciamiento de una gran parte de la España interior: nunca quizá como en la España de las autonomías Madrid ha realizado esas estratégicas funciones. A Madrid le ha sentado bien la democracia. Si toda la economía española ha ganado con la libertad –y con Europa, no se olvide: participación en la Unión Europea, crecimiento económico y arraigo de la democracia han ido de la mano–, la de Madrid se erige, frente a tantos tópicos de antaño o de hogaño, en la mejor expresión de la España más abierta al mundo y que se adentra en el siglo XXI con sostenido pulso económico.
Madrid, por todo ello, diciéndolo –en este tiempo rememorativo con tanta frecuencia mal utilizado– con el verso que Alberti dedicó a la capital resistente en la Guerra Civil, vuelve a ser corazón de España. Un corazón solidario con el país entero: el saldo fiscal de la Comunidad de Madrid es el más desfavorable de todas las Comunidades Autónomas, lo que, con el prosaísmo de los economistas, equivale a decir que aquella es la más solidaria. El corazón de todo el país que quiere mirar al futuro, a esa clase de futuro que no se espera sino que se construye.
Es a lo que quiere contribuir, a su escala y en su género, esta entrega de ECONOMISTAS, dedicada al estudio de aspectos relevantes del entramado productivo e institucional de la economía de Madrid. Un número monográfico que ha contado con el apoyo de la Consejería de Empleo y Mujer de la Comunidad de Madrid y con la colaboración de un nutrido número de reconocidas firmas.
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